enseña a tu hijo a tener paciencia

chino bravo
Por -
0




tic, tac, tic, tac, tic... ¡¡Mamáaaaaa!! Apenas han pasado dos minutos desde que le dimos a nuestro retoño la consigna “espera un momentito, amor”, pero sea lo que sea lo que pretendamos hacer en ese tiempo (conducir, caminar hasta algún sitio, hacer cola en el teatro o terminar de preparar una tortilla para la cena), parece que la impaciencia de nuestro hijo se impone en cualquier situación y acabamos perdiendo los nervios todos (el peque y nosotros). ¿Cuándo aprenderá a esperar, aunque sea un poquito?


La impaciencia de los pequeños se debe a la suma de varias condiciones que tienen mucho que ver con su corta edad. Por un lado, el hecho de que todavía no tengan desarrollada la noción del tiempo es determinante, ya que les resulta muy difícil distinguir entre hoy y mañana, ahora y luego, o simplemente calibrar lo que son cinco minutos. Para ellos, la experiencia del tiempo es como un presente continuo, por lo que todo aquello que no está pasando “aquí y ahora” es como si no fuera a pasar nunca o se ubicase en un momento demasiado indeterminado como para poder quedarse tan pancho esperando. Así que cuando uno le dice a su pequeño “dentro de un ratito nos toca a nosotros” lo que nuestro hijo entiende es “ahora mismo no nos toca y vaya usted a saber cuándo será”.

¿El resultado? Por lo general, respuestas no demasiado adecuadas como pataletas, llantos o exigencias que acaban con la paciencia, sí, pero esta vez la de los papás. ¿Y qué se hace? Lo cierto es que no podemos pedir “milagros”, porque los primeros que tenemos que hacer uso de la capacidad de espera somos, precisamente, los adultos: comprender que los niños van aprendiendo a su ritmo y que es normal que sean impacientes. Eso y tener cuidado con nuestras propias prisas, porque ¿quién no se ha impacientado esperando a que el peque se termine ese yogur con el que lleva dos horas o quién no ha dicho el consabido “venga, que tenemos prisa” para sacar a nuestro chiquitín del ensimismamiento ante un escaparate de juguetes? Lo primero, pues, es aplicarse el cuento y demostrarle a nuestro hijo, con nuestra actitud, que esperar es parte de la vida.
Entretenerse hace más fácil la espera

Esperar es más difícil si uno no tiene nada que hacer mientras tanto. Pues bien, ayudar a nuestros pequeños a entretenerse en aquellos momentos en los que no queda más remedio que dejar pasar los minutos o las horas conseguirá que la percepción del tiempo transcurrido sea menor.

Aprender a medir el tiempo

Vale que todavía no tienen interiorizada la noción del tiempo, pero podemos ayudarles a entenderlo mejor con objetos externos. Un reloj de arena o de cocina o canciones pueden servirnos de medidor a la hora de fijar un momento determinado (un comienzo o un final de algo). Por ejemplo, “cuando suene el reloj de cocina sales del baño, lo he puesto en cinco minutos”.

Adoptar rutinas

A veces nuestros hijos se manejan mal con las esperas porque no tienen muy claro el orden de los acontecimientos en su día a día. Así, si conseguimos establecer unas rutinas predecibles, les será más sencillo manejarse con los tiempos que requieren las cosas.

Publicar un comentario

0Comentarios

Publicar un comentario (0)